Requisito para una cata de vinos

Todos hemos oído hablar de este concepto, pero pocos sabemos qué es, en realidad, una cata de vinos. Se trata del método que le sirve a la enología para explicar los aromas y los sabores de los vinos.

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Requisitos  para una cata de vino adecuada

De esta forma, una cata brinda los medios para el perfeccionamiento del producto. Ahora, quien pretenda ser un buen catador de vinos, necesita de una nítida percepción de los gustos y los olores. Si quieren más información de cata de vinos recomendamos este artículo.

Además, debe contar con los conocimientos y las técnicas necesarias para realizar la cata, dado que es imposible juzgar un vino sin el conocimiento del mismo.

Para conocer el vino, es preciso conocer su origen, su composición y su silueta. Ahora, son muchos y variados los métodos que se utilizan para estos efectos, algunos más rigurosos que otros.

Mediante una conjunción de estos métodos, es posible develar su composición y su estructura, aunque sólo uno de ellos, la cata de vinos, permite entrar en contacto íntimo con el producto.

Y, además, permite conocer el grado de placer que produce el vino catado lo que, dicho sea de paso, es bastante difícil de describir con palabras.

Algunos expertos catadores, recomiendan cerrar los ojos y “mirar con la nariz, la lengua y el paladar”, abstrayéndose del entorno, de la botella y de la etiqueta. En otras palabras y siendo un tanto más abstractos, se trata de sumergirse en sí mismo para optimizar las sensaciones durante la cata.

Sólo de esta forma, a juicio de los expertos, es posible emitir un juicio, lo más objetivo posible. De otro lado, tenemos que la cata se fundamenta en la experiencia y la memoria, dado que no se puede hacer una cata sin parámetros de comparación.

Para ello, es preciso contar con un proceso de aprendizaje y un entrenamiento específico, en vista de que la experiencia gustativa y olfativa se basa en decenas (o cientos) de confrontaciones sensoriales.

Otros factores para una cata de vinos idónea

Disponer de unos sentidos bien afinados y de una buena memoria, son el punto de partida para realizar una cata lo más objetiva posible, que permita conocer el producto, auscultando sus cualidades y sus defectos para, de esta manera, poder hacer una descripción adecuada

Los cinco órganos de los sentidos  son importantes para la cata, durante la cual se ponen en juego variados estímulos sensoriales de todo tipo. Los agentes químicos del vino son los que provocan la estimulación de los cinco órganos de los sentidos.

Así las cosas, cuando las variadas sustancias químicas que componen un vino se encuentran presentes de dosis apreciables, excitan las terminaciones nerviosas de los sentidos, al paso que las estimulan, lo que se transmite a las neuronas, generándose  una serie de sensaciones que se sintetizan en el cerebro.

Para ser más explícitos aún, digamos que esas sensaciones se “reúnen” en áreas específicas del cerebro y este órgano las evalúa y las codifica.

Hablábamos de la importancia de la memoria para una adecuada cata de vinos. Pues bien, al comparar las aludidas sensaciones con otras ya memorizadas y racionalizadas, serán convertidas en percepciones.

En un estado normal, la vista y el oído son los sentidos que se encuentran más afinados y alertas. El gusto y el olfato, en cambio, son sentidos ocasionales, en razón de lo cual se encuentran en una especie de estado de reposo, aunque sean sentidos de alerta.

Es esta alerta la que, precisamente, permite realizar una adecuada cata, de cara a emitir un juicio objetivo. La objetividad es supremamente importante en este tipo de “juicio enológico”.

 

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