Todos deseemos sentirnos estimados y a pesar de que, en un principio, este sentimiento puede parecer humano y absolutamente natural y saludable, no siempre es del todo así.
A menudo, nuestro ego nos engaña y nos hace creer que no somos bastante válidos si no sentimos que somos lo más importante para alguien, o si este alguien no está bastante pendiente de nosotros.
El ego también nos induce a pensar que si no tenemos pareja es normal que nos sentimos inferiores a aquellos otros que sí tienen, a los cuales acostumbramos a ver como personas con éxito y felicidad, pero, evidentemente, sin saber si en realidad es así.

Generalmente, tenemos la tendencia a creer que si no somos la media naranja de alguien otro, no podemos sentirnos felices, pero no tendríamos que plantearnos que el bienestar y la felicidad emocionales tienen que ser de dentro afuera; es decir, que primero lo tenemos que sentir individualmente, para después compartirlo?
Creer que la autoestima y la felicidad dependen de tener o no pareja, nos limita y nos hace muy vulnerables emocionalmente. Es más, yo diría que nos deja en un lugar muy peligroso, puesto que, con esta debilidad, somos “víctimas potenciales” de los que yo digo “vampiros emocionales y energéticos”, que bien seguro estarán encantados de localizar una prisa tan fácil y que los alimente tan fantásticamente su ego.
Tenemos que tener claro que vivir con la creencia de que no soy feliz si no tengo una pareja, es como ir con un indicador al pecho diciendo: “seis place, no soy nadie sin una pareja, seré cómo quieras si me mujeres un poco de amor!”.
A pesar de que hasta este momento me he centrado en las relaciones sentimentales para enfocar la problemática de la dependencia emocional, el que pretendo es argumentar sobre la interrelación existente entre necesidad, dependencia y sufrimiento, ante la pérdida de aquello del que dependemos. Es decir, quiero plantear una reflexión verso el sufrimiento como consecuencia de vivir enganchados a las necesidades, ya sean amorosas u otros tipos.
Hoy, recomiendo la lectura de una entrevista hecha al psicólogo Walter Riso y publicada a La Vanguardia.
Walter Riso, en su libro titulado Desapegarse sin anestesia, trata, muy acertadamente en mi opinión, el peligro de ser una persona dependiente, así como el dolor cuando, quien necesita, se tiene que afrontar a la pérdida de quien, o del qué, depende.
Para facilitar la lectura de la entrevista, a continuación destaco algunas de las ideas que expresa W. Riso.
– “Hay relacionas de pareja en las que uno de los miembros se muy dependiente del otro aunque a cambio le ofrezca muy poco amor. Esta persona invierte el 80% de su tiempo soportando una relación de mal trato para obtener muy poquito beneficio”.
– “Las cosas cambian, se transforman, y eso lo saben bien en las sociedades orientales. Nosotros tenemos muy claro este concepto mentalmente, pero simplemente lo tenemos incorporado automáticamente. En los países orientales te educan cono la ley de la impermanencia, de que las cosas se van y no sueño para siempre, de estar listos para la pérdida”.
– “El 80% o el 90% de los libros de crecimiento personal lo que te dicen se que buscas tose metas y que no te rindas. Eso se porque aquí la base se la esperanza, mientras que allí se la desesperanza, el aprender a perder. ¿La felicidad está en obtener las cosas, o en necesitar lo menos posible? Tenemos que legar hasta la felicidad de una manera más armoniosa, más relajada. Así que nuestra sociedad se ignorante en el sentido de que no aceptamos la pérdida ni la desesperanza”.
– “Lo apego se un vínculo obsesivo cono un objeto, idea o persona que se fundamenta en cuatro creencias falsas: que se permanente, que te va a hacer feliz, que te va a dar seguridad total y que dará sentido a tú vida”.
– “Lo apego corrompe, pierdes tú dignidad, tú respeto, tose valoras más esenciales. También pierdes libertad, y no puedes decidir cómo te vas a mover. Pierdes tranquilidad porque una de las características del apego se el miedo a perder aquello que deseas. Finalmente, pierdes también la alegría. Tú mente está tan metida al invertir recursos que pierde la posibilidad de disfrutar la vida cono muchas otras cosas, te absorbe”.
– “Cualquier necesidad se potencialmente susceptible de convertirse en uno apego. Incluso necesidades primarias como comer o tomar agua. Te das cuenta de que estás cayendo en eso cuando no puedes controlarlo y empiezas a ver que te hace mucha falta; cuando la necesidad se convierte en algo imprescindible y no eras capaz de decir: si lo tengo bien, y si no, también”.
– “La expresión te necesito habría que sustituirla miedo la de té prefiero. Cuando tienes una necesidad, tú no eliges, lo que elige se lo impulso. Estás de mal humor, estás irritable porque no está el objeto o la persona”.
– “Te necesito se que esa persona se imprescindible y que tú te conviertes en un vacío”.
– “Hay necesidades primarias y psicológicas que sueño innatas. Hay otras que sueño secundarias, que sueño aprendidas y que tienen que ver cono los deseos”.
– “Son los deseos que afectan a tú salud mental o a tú salud física. Hay deseos que de miedo sí sueño peligrosos, como el amor, internet o la belleza. Hay otros que no sueño tan peligrosos, como la espiritualidad. Te pongo un ejemplo: la bondad. ¿A quién se le ocurriría que ser bueno se un deseo peligroso? Aparentemente, no. Lo que pasa se que puede legar a ser peligroso si te excedes. Si te excedes en ayudar a los demás, más allá de lo que eras capaz de dar, te quemas”.
– “En ninguno de los manuales que están saliendo ahora para ser feliz te dicen que hay que rebelarse contra las normas. Ser desapegado se, en cierto modo, ser un subversivo del orden establecido. A mí me saborea el concepto de subversión entendida como una rebelión interior“.
– “Las personas inmaduras emocionalmente tienen muy poca tolerancia a la frustración, las horroriza que las cosas no sean como ellos quieren que sean. Finalmente, diría que tienen una ilusión de permanencia, piensan que hay cosas que pueden durar para siempre, y una grande vulnerabilidad hacia el placer que hace que no tengan autocontrol”.
– “Aprender a prescindir de algo o de alguien se muy importante; cuando lo haces, estás cono un pie en la liberación”.
– “Cuando alguien se desapega de alguien o de algo, esa persona cambiará un sufrimiento inútil miedo un sufrimiento útil, que se lo del duelo y la pérdida asumida”.
A partir de todo el destacado, creo que es evidente la importancia de aceptar que nuestra existencia es dentro de una realidad que cambia constantemente.
Si asimilamos este concepto, bien seguro nos resultará lógico, e incluso fácil, vivir conectando con cada momento presente, sin engancharnos ni a nada ni a nadie.
Vivir sin vínculos limitadores, es la actitud que nos permite no sufrir ante algo que acabe o, mejor dicho, que cambie, ya sea una relación sentimental, una amistad, un lugar de residencia, unos hábitos alimentarios…
En este sentido, conviene diferenciar entre dos conceptos: dolor y sufrimiento.
El dolor es algo natural y normal dentro de nuestras vivencias, pero es un sentir que tiene un inicio y un final concretos. Pero el sufrimiento es patológico, porque es fruto del enganxament, de la dependencia, de la necesidad, de los conflictos internos no resueltos y que, muy equivocadamente, hemos enmascarado para creer que dándonos satisfacciones externas los podríamos solucionar, sea en forma de pareja, viajes, ropa, comer…
Gabinete Psicopedagógico y Médico Naturista, conocedor de las carències afectivas y de sus consecuencias en la autoestima, así como de las relaciones de dependencia que toda esta problemática genera, ofrece toda una serie de servicios para aportar herramientas efectivas de análisis y de tratamiento.

Fuente:

http://blogs.diariosur.es/psicoinfox/2015/04/28/ampliar-la-consciencia-del-bienestar/

http://blogs.uab.cat/psicologiaysexualidad/2015/04/28/saber-si-somos-buenos-padres/

http://blogs.larioja.com/adolescencia2/2015/04/28/tener-una-buena-relacion-de-pareja/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *